Los
romanos dejaron en su peculiar impronta, que hoy día se percibe en
los importantes vestigios que se conservan siendo el más conocido el puente de
piedra sobre el río Galindón.
Es considerado como una de las construcciones de
mayor antigüedad de la comarca. Está situado sobre el rio Galindón, que se
remansa conformando una playa fluvial dentro del casco urbano. Un atractivo
popular durante la época estival. Este lugar fue construido aprovechando el
cauce del río mediante una pequeña represa y atrae a numerosos visitantes cada
año.
La presa facilita que el caudal forme una extensa lámina de agua, de más de 300 m, lo que la convierte en una excelente opción para el baño, con una gran capacidad para refrescarse cómodamente de las altas temperaturas veraniegas. Dispone de acceso para el baño, tanto escaleras como adaptado a discapacitados. Además, el visitante podrá descansar y disfrutar de servicios de restauración en los chiringuitos habilitados junto a la playa fluvial, como La Posada del Peregrino, La Gruta o El Bosque.

